La direccionalidad en la composición


La composición y la direccionalidad

Para hablar de la direccionalidad, usaré el texto Formación estética en el bachillerato de C. Polanco: un manual muy claro y sencillo que aconsejo a todos.

Las principales direcciones en la composición son vertical, horizontal, triangular, circular, espiral, inclinada y radial.

Direcciones verticales

Las composiciones de direcciones verticales son aquellas en las que predomina esta posición en los componentes de una obra. El efecto visual que produce en el espectador es de inmovilidad, serenidad y elegancia. Es típico de mentalidades artísticas objetivas y observadoras. En estas composiciones se excluyen los escorzos. Ejemplos de composiciones de este tipo las tenemos abundantemente en el renacimiento italiano, donde aunaron sus conocimientos de la perspectiva con la verticalidad de las figuras, como si fuesen columnas de sus edificios, entrando en el juego de las leyes matemáticas espaciales. 

Masaccio Pagamento del tributo 1425

Masaccio – Pagamento del Tributo 1425

Direcciones horizontales

Cuando en una obra predominan las direcciones horizontales, la composición resultante origina efectos de tranquilidad, quietud y reposo. Nos referimos a las obras donde el componente principal adopta esta posición, que bien pudiéramos denominar yacente, recordando a las esculturas que se nos muestran en esta posición.

Sería interminable la relación de contenidos donde predomina la horizontal, pero centrándonos en las Venus que han seguido el modelo del Tiziano, la representación del desnudo femenino ha sido muy querida por pintores de distintas épocas y movimientos: Giorgione, Lucas Granach, Velázquez, Goya, Manet, Modigliani…

Horizontales y verticales

Al introducirse la tabla y el lienzo como soportes pictóricos de tamaño más reducido que los muros, surgen planteamientos distintos en cuanto a la composición de las obras desarrolladas sobre ellos. Fue muy acentuada y concebida la distribución del soporte rectangular por medio de planos casi simétricos, que surgieron al trazar direcciones verticales y horizontales.

Este sistema de componer es propio de mentalidades observadoras, matemáticas y con sentido del rigor compositivo. Artistas renacentistas como Uccello y Masaccio, lo introdujeron en sus frescos; los postimpresionistas Seurat y Cezanne, hicieron del ángulo recto su principal elemento de composición. Mondrian, los minimalistas, los constructivistas…

Triangular o Triángulos

En el Renacimiento italiano se potenciaron varios sistemas de componer basados en elementos geométricos, que por sus características brindaban efectos plásticos muy interesantes. Uno de ellos fue el originado por el triángulo, que, dentro del formato rectangular aportado por el formato del soporte, crea espacios ordenados y sugestivos, por la interrelación entre ambas formas geométricas.

Pala di Castefranco Giorgione 1502

«Pala di Castelfranco» 1502 y «Madonna leggente» 1505 de Giorgione.

Las composiciones así realizadas partían del triángulo, casi equilátero en la mayoría de los casos, y a él se amoldaban las figuras y formas ubicadas en la obra. Como en otros ejemplos, no se trata de rígidas direcciones geométricas, pero son fácilmente detectables y nítidas; basta en ocasiones la dirección de una arruga de la tela, un brazo… para delimitar y sugerir uno de los lados.

Circular o Círculos

Son las composiciones cuyas direcciones principales semejan curvas casi totalmente cerradas, que reciben el nombre de circulares. El formato circular del soporte predispone a estos ritmos circulares. En pleno siglo XX, el matrimonio francés Delaunay, realizó gran numero de composiciones partiendo del circulo; el artista contemporáneo Pollock también utilizaba su técnica (el dripping) con gestos circulares.

Era corriente en el Renacimiento, al representar obras de contenido humano/espiritual, que las composiciones celestiales estuviesen compuestas con arreglo al circulo. Ejemplos de Rafael, Botticelli…

Detalle de la Capilla Sixtina. Miguel Ángel

Espirales

Al hablar de espirales, deberíamos hablar más de curvas que se van enlazando unas con otras. El efecto visual que confieren estas estructuras son de movimiento extraordinario, de agitación y de gran fuerza, todo ello dentro de un conjuntos que al mismo tiempo las frena y serena (el formato rectangular). En la naturaleza tenemos ejemplos corrientes: las olas del mar, remolinos del aire, formas vegetales en su crecimiento, etc. No es coincidencia que se haya estudiado a fondo el crecimiento rítmico de algunos vegetales.

Por su dinamismo y fuerza interior estos esquemas fueron muy utilizados en el Barroco; recordemos las obras de Bernini, y en especial las de Rubens. El Art Nouveau a mediados del siglo XIX, potenció estos ritmos de composición al máximo en pintura, diseño gráfico, diseño industrial; destacan las obras del español Gaudí, los paisajes de Van Gogh

Direcciones inclinadas

Inconscientemente asociamos las direcciones inclinadas u oblicuas, con la inestabilidad y el movimiento, porque estamos acostumbrados a formas verticales que caen cuando se inclinan. Este hecho aplicado al campo artístico, conduce a composiciones donde predomina la acción, el movimiento en una dirección y la pérdida de equilibrio.

«Parábola de los ciegos» 1568 de Bruegel.

El Romanticismo francés en el siglo XIX desarrolló cuantiosamente composiciones con direcciones inclinadas, oblicuas o diagonales, en oposición a las verticales y serenas de los neoclásicos. Pintores como Delacroix, Gros, Daumier, Gericault… utilizaron en sus composiciones esquemas de direcciones oblicuas.

Direcciones radiales

Conviene al comentar las composiciones radiales, diferenciarlas claramente de las basadas en la perspectiva cónica central, puesto que ambas tienen en común el foco o punto hacia el que se dirigen las direcciones. La diferencia es de concepto, en un caso, la perspectiva, intenta reflejar objetivamente el campo visual, en el otro, son efectos visuales para acentuar la atención emocional en uno a varios focos. El Tondo Doni, en particular, puede ser visto también como un pentágono.

Mantegna Cupola

Mantegna – Cupola & Miguel Ángel – Tondo Doni

El objetivo específico es obligar al espectador a dirigir su atención hacia donde le interesa al artista, valiéndose para ello de la propiedad que aportan varias direcciones que coinciden en un punto. Estas direcciones se denominan radiales porque semejan los radios de un círculo.

Espero os sirva de teoría. 🙂

Un saludo a todos, y buena composición.
Chema Senra 

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Categorías: Teoría de Percepción Visual

Autor:Chema Senra

Chema Senra, artista contemporáneo y autor del Blog de Pintura, Técnicas y Materiales Artísticos My Tale I Teach

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2 comentarios en “La direccionalidad en la composición”

  1. diciembre 6, PM a 2:21 pm #

    Muy buena explicación, gracias !

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  2. diciembre 6, PM a 7:24 pm #

    muchas gracias a ti.

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